Se han realizado innumerable estudios sobre el desarrollo de la orfebrería, o sea el trabajo artístico en oro, plata y otros metales preciosos, que demuestran que en lo que se denominó la región del Gran Coclé, en el istmo de Panamá, este arte estaba muy desarrollado desde mucho antes de la llegada de los españoles a América y que existía un comercio fluido entre los indígenas de lo que hoy conocemos como el istmo de Panamá y los del resto del istmo centroamericano. Piezas que según los estudios fueron realizadas en Panamá, fueron encontradas en el cenote de Chichen Itzá, donde fueron depositadas como ofrendas.
De entonces a nuestros días la orfebrería continuó desarrollándose en nuestro país que cuenta con gran número de orfebres e incluso con una escuela de orfebrería. Es tradicional en nuestro país la confección artesanal de las prendas de la pollera. Existen orfebres con tradición que ha pasado de padres a hijos. Las joyerías artesanales que existen actualmente han pasado de generación en generación o están ahora en manos de los aprendices de los extranjeros que originalmente las poseían y que han abandonado el país o han fallecido. Pese al interés que existe en este oficio y en la existencia de una escuela de orfebrería, los que ahora se dedican al oficio temen que con ellos muera este arte.
Ahora que en Panamá hay nuevamente producción de oro, esperemos que el oficio perdure y que con el tiempo podamos tener joyas hechas por artesanos panameños que utilicen oro extraído de nuestra tierra.
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